¿Qué es el cáncer de mama?

El cáncer de mama es un proceso oncológico en el que células sanas de la glándula mamaria degeneran y se transforman en tumorales. Posteriormente proliferan y se multiplican hasta constituir el tumor.

La mitad de los cánceres de mama diagnosticados los padecen mujeres cuya edad se sitúa entre 35 y 54 años.

En función de a qué tejido afecte el tumor, el cáncer de mama puede ser precoz, localmente avanzado; o metastásico. Dado que el cáncer de mama no es una única enfermedad, es importante conocer los aspectos biológicos y genéticos de las células tumorales que lo originan para planificar mejor su abordaje.

Los síntomas

Síntomas del cáncer de mama
Una masa dura en la mama o la axila; normalmente es indolora y aparece en un solo lado.

Un cambio de tamaño o de forma de la mama.

Alteraciones de la piel, como hoyuelos, arrugas o enrojecimiento.

Alteraciones del pezón, como una secreción extraña o una erupción alrededor de la zona del pezón.

Tratamientos

Existen diversas terapias mediante las cuales es posible tratar el cáncer de mama.

A menudo se aplican terapias combinadas, como tratamientos complementarios entre sí (tratamientos coadyuvantes) para conseguir una completa curación. El médico tomará la decisión más adecuada para cada paciente teniendo en cuenta cada caso individual.

1. Tumorectomía

  • Tumorectomía básica: tratamiento de tipo conservador que consiste en la extracción del tumor, con un margen suficiente de tejido sano.
  • Segmentectomía: extirpación de un segmento más amplio de la glándula.

Tratamiento combinado con el vaciamiento axilar (extirpación de los ganglios linfáticos de la axila) y la radioterapia. Sólo se hace cuando las características de la extirpación permiten conservar un seno de volumen y forma adecuados, y se den unas condiciones que aseguren la curación al máximo.

En casos muy concretos se estudia la posibilidad de evitar el vaciamiento axilar, mediante la extracción de un solo ganglio específicamente seleccionado (ganglio “centinela”), que se utiliza para realizar el análisis y seguimiento de los tejidos afectados.

2. Mastectomía

  • Mastectomía radical: se extirpa el seno, los músculos pectorales que lo sustentan y los ganglios linfáticos.
  • Mastectomía radical modificada: permite conservar los músculos pectorales, con el fin de facilitar una posterior reconstrucción estética.

Efectos secundarios

Tumorectomía y mastectomía: por la naturaleza de la terapia, no existen efectos secundarios immediatos a excepción de los que puedan derivar de la misma herida de la intervención:

  • Infección de la herida
  • Hematoma (sangre acumulada)
  • Seroma (líquido transparente acumulado)

Vaciamiento axilar.

  • Linfedema: acumulación de líquido en el brazo y en la mano que comporta una hinchazón. No aparece inmediatamente, puede tardar unos meses o incluso años.

Precauciones:

  • Realizar extracciones de sangre en el brazo contrario a la intervención.
  • Determinar la presión arterial en el brazo contrario a la intervención.
  • Proteger las manos con guantes cuando se realicen actividades que puedan comportar rasguños o heridas (jardinería, bricolage…)

Mediante esta terapia se persigue destruir las posibles células cancerosas en el área en la que se administra. Es obligada tras un tratamiento quirúrgico de tipo conservador.

Antes de empezar con las sesiones de radioterapia se ha de llevar a cabo una comprobación, denominada “simulación”, que consiste en definir las partes del cuerpo que se van a irradiar.

A veces se emplea como complemento de la mastectomía.

Formas de aplicación

  • Externa: método más habitual, se acostumbra a administrar en breves sesiones diarias y la paciente no tiene en ningún momento contacto directo del cuerpo con la máquina a través de la cual recibe el tratamiento. Existen distintas fuentes de radiación: cobaltoterapia, acelerador de electrones, etc., que se aplican según indicación del especialista.
  • Interna (braquiterapia): consiste en colocar sustancias radioactivas cerca o dentro del tumor (o de las zonas donde se sospecha que pueda haber células tumorales). Estas sustancias se retiran al cabo de unos días. Tiene la ventaja de ser muy localizada, de prolongarse poco en el tiempo y de no requerir, salvo excepciones, el ingreso de la paciente en el centro sanitario.

Efectos secundarios

En general, la radioterapia produce irritación de la piel de la zona irradiada, aunque en grado mayor o menor según la persona a quien se le aplica. El oncólogo radioterapeuta informará del producto adecuado para minimizar este efecto.

Administración de medicamentos, generalmente por vía intravenosa, con la intención de eliminar – complementando los tratamientos locales de cirugía y radioterapia- las células cancerosas que pueda haber por todo el cuerpo.

La quimioterapia es una técnica que utiliza varios medicamentos en forma secuencial. Cada una de estas secuencias se conoce como ciclo de tratamiento o sesión, que va acompañado de un periodo de recuperación.

Efectos secundarios

Dependen de los fármacos que se administren a la paciente. Estos medicamentos son tóxicos para las células cancerosas, lo que significa que logran destruirlas o evitar que se reproduzcan. Sin embargo, también inciden -aunque en menor medida- en las células normales. Por éste motivo se producen efectos secundarios, entre los que cabe destacar:

  • Vómitos: no aparecen en todos los casos, en la actualidad se dispone de una amplia gama de fármacos que pueden evitarlos o mitigarlos.
  • Caída del cabello: no se produce en todos los casos, depende del fármaco empleado (el pelo vuelve a crecer siempre).
  • Deficiencia de glóbulos blancos (neutropenia): cabe la posibilidad de que disminuyan las defensas del organismo.
  • Diarrea
  • Úlceras en la boca y en el aparato digestivo.
  • Alteraciones cardíacas.
  • Cese de la menstruación (amenorrea).
  • Menopausia precoz.

Administración de medicamentos, generalmente por vía intravenosa, con la intención de eliminar – complementando los tratamientos locales de cirugía y radioterapia- las células cancerosas que pueda haber por todo el cuerpo.

La quimioterapia es una técnica que utiliza varios medicamentos en forma secuencial. Cada una de estas secuencias se conoce como ciclo de tratamiento o sesión, que va acompañado de un periodo de recuperación.

Efectos secundarios

Dependen de los fármacos que se administren a la paciente. Estos medicamentos son tóxicos para las células cancerosas, lo que significa que logran destruirlas o evitar que se reproduzcan. Sin embargo, también inciden -aunque en menor medida- en las células normales. Por éste motivo se producen efectos secundarios, entre los que cabe destacar:

  • Vómitos: no aparecen en todos los casos, en la actualidad se dispone de una amplia gama de fármacos que pueden evitarlos o mitigarlos.
  • Caída del cabello: no se produce en todos los casos, depende del fármaco empleado (el pelo vuelve a crecer siempre).
  • Deficiencia de glóbulos blancos (neutropenia): cabe la posibilidad de que disminuyan las defensas del organismo.
  • Diarrea
  • Úlceras en la boca y en el aparato digestivo.
  • Alteraciones cardíacas.
  • Cese de la menstruación (amenorrea).
  • Menopausia precoz.

1. Tratamientos biológicos

Los tratamientos biológicos o terapias dirigidas, están diseñados para actuar con precisión en procesos moleculares específicos que necesita el tumor para su crecimiento y la progresión. Esto contrasta con las “quimioterapias tradicionales”, que afectan a todas las células que se dividen rápidamente, ya sean células cancerosas o sanas.

Por tanto, los tratamientos biológicos pueden ser más eficaces que otros tipos de tratamiento y menos nocivos para las células sanas.

Se dispone de algunos tratamientos biológicos dirigidos diseñados específicamente para el cáncer de mama HER2 positivo. Son anticuerpos monoclonales como el trastuzumab, que se dirige específicamente contra el receptor HER2.

Estos tratamientos se administran habitualmente mediante una inyección en una vena (por vía intravenosa), pero ciertas técnicas estudiadas recientemente permitirán aplicar también determinados tratamientos oncológicos mediante inyección subcutánea (en la capa situada justo por debajo de la piel) lo que acortará de forma significativa el tiempo de administración.

A parte de trastuzumab, existen otros tratamientos biológicos como Pertuzumab y TDM1.

Pertuzumab es un anticuerpo monoclonal cuya acción se dirige a inhibir las vías de señalización de los tumores de mama HER2+ y hace posible la muerte de las células tumorales además de ejercer un importante efecto sobre el control del ciclo celular. Su mecanismo de acción es distinto al de otros fármacos antiHER2 lo que incrementa la eficacia de los tratamientos empleados en este tipo de tumor.

Por otro lado, T-DM1 es un nuevo fármaco antineoplásico innovador, único y selectivo aprobado para el tratamiento del cáncer de mama avanzado HER2-positivo. Es un conjugado anticuerpo-fármaco, compuesto por el anticuerpo monoclonal anti-HER2, trastuzumab y por el agente citotóxico antimicrotúbulos, DM1, unidos, entre sí, por un enlace muy estable, que impide que estos agentes se liberen en el torrente sanguíneo. Al actuar de forma selectiva sobre las células tumorales HER2-positivas, minimizando sus efectos sobre las células sanas, se espera de él una mayor eficacia antitumoral, junto con un mejor perfil de seguridad. T-DM1 combina las propiedades biológicas de trastuzumab, con el potente efecto citotóxico de DM1.

2. Inhibidores de la tirosin quinasa

Los inhibidores de la tirosina quinasa son medicamentos de terapia dirigida que bloquean las señales que los tumores necesitan para crecer. Lapatinib, inhibidor de la tirosina quinasa, bloquea los efectos de la proteína HER2 y otras proteínas del interior de las células tumorales. En combinación con capecitabina, está indicado para el tratamiento de pacientes con cáncer de mama avanzado o metastásico cuyos tumores sobreexpresan HER2. Los pacientes deben tener enfermedad progresiva tras haber recibido tratamiento previo.

Angiogénesis

Los tejidos del organismo necesitan alimentarse para sobrevivir y los nutrientes les llegan principalmente a través de la sangre que circula por los vasos sanguíneos.

Los tumores, al igual que los demás tejidos del organismo, necesitan alimentarse para poder crecer. Al principio, el tumor es pequeño y recibe los nutrientes de los vasos sanguíneos que existen a su alrededor; sin embargo, como los tumores crecen descontroladamente, llega un momento en que los nutrientes que reciben a través de estos vasos son insuficientes y para continuar creciendo se ven obligados a inducir la formación de nuevos vasos sanguíneos. Este proceso de formación de nuevos vasos sanguíneos se denomina angiogénesis.

El factor de crecimiento vascular endotelial (VEGF) es el mediador clave de este proceso.

Más información:
¿Qué es el VEGF?

Fármacos Antiangiogénicos

Teniendo en cuenta las características del VEGF descritas más arriba, queda claro que la inhibición del VEGF representa un nuevo enfoque para la terapia antineoplásica con la posibilidad de:

  • Producir la regresión de los vasos sanguíneos inmaduros característicos de los tumores.
  • Reducir la permeabilidad vascular y disminuir así la presión intratumoral.
  • Disminuir la probabilidad de metástasis tumorales

Estas actividades también complementarían a las modalidades terapéuticas actuales, en particular a la quimioterapia y a los agentes biológicos dirigidos al tumor. Estas observaciones indican que la inhibición del VEGF podría ser un enfoque terapéutico racional para una amplia diversidad de tipos tumorales.

Uno de los enfoques más prometedores para la inhibición del VEGF es la producción de anticuerpos monoclonales humanizados anti-VEGF. Uno de estos, el bevacizumab, inhibidor de la angiogénesis, ha proporcionado recientemente los primeros indicios claros del beneficio clínico de la terapia anti-VEGF.

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