Diagnóstico del melanoma

Diagnóstico del melanoma

Si se ha observado alguno de los cambios descritos anteriormente en un lunar, hay que acudir al médico, quien realizará una serie de pruebas para confirmar si se trata o no de un melanoma.

Estas pruebas diagnosticas incluyen:

1.   Examen físico: 

Es necesario realizar un examen exhaustivo de la piel de todo el cuerpo para detectar lunares o manchas con aspecto anormal (color, tamaño, forma, etc.). También se revisarán los ganglios cercanos a la lesión sospechosa, las mucosas y se realizará un fondo de ojos por si se observa alguna otra lesión sospechosa.

2.   Dermatoscopia: 

O microscopía de epiluminiscencia (ELM). Es una técnica sencilla, no dolorosa ni molesta, que permite realizar el diagnóstico clínico de las lesiones de la piel. Proporciona una imagen ampliada (de 10 a 400 veces) y más nítida de la lesión. Permite obtener una imagen digital o fotográfica de la lesión, muy útil para realizar controles periódicos en los pacientes con un riesgo elevado de desarrollar un melanoma.

3.   Biopsia: 

Si el médico observa una lesión sospechosa, tomará una muestra de la misma -biopsia- y,  en los casos que le sea posible,  tratará de extirpar toda la lesión e incluso parte de la piel sana de alrededor. La mayor parte de las lesiones aparecen en la piel, pero también pueden aparecer en las mucosas, los ojos,  las palmas de las manos,  las plantas de los pies y debajo de las uñas. Si la lesión está debajo de la uña, hay que quitarla parcial o totalmente y si se encuentra en las mucosas, es también necesario hacer una biopsia de la zona afectada. La muestra obtenida deberá ser analizada por el anatomopatólogo, que la estudiará al microscopio y podrá obtener la certeza del diagnóstico y confirmar si los márgenes  quirúrgicos han sido los adecuados y se ha extirpado toda la lesión.

A veces, el melanoma se extiende con gran rapidez y es necesario realizar un estudio más profundo para descartar que se haya extendido a los ganglios linfáticos o a otras zonas del cuerpo como el hígado, pulmones, huesos y cerebro. A este estudio más profundo se le llama estudio de extensión y comprende otra serie de pruebas como son:

•   Biopsia de los ganglios linfáticos cercanos a la lesión:

Se utiliza para comprobar si  hay ganglios afectados. Actualmente se está realizando una prueba llamada RT-PCR (reacción en cadena de polimerasa de transcripción inversa) que analiza el ARN de las células de los ganglios linfáticos (algunos tipos de ARN son producidos por las células del  melanoma pero no por las células normales de los ganglios linfáticos) y detecta el ARN procedente del melanoma.

Esta prueba es mejor que la biopsia normal para detectar la propagación del  melanoma a los ganglios linfáticos, pero todavía se utiliza poco.

4.   Análisis de sangre:

Se utiliza para conocer el estado general del paciente y para detectar los niveles de los marcadores tumorales.  La determinación de la proteína S100 en sangre es un marcador tumoral sensible para la determinación de metástasis de melanoma maligno.

5.   Radiografía de tórax:

Es una prueba que nos indica si el melanoma se ha extendido hasta los pulmones.

6.   Gammagrafía ósea:

La gammagrafía ósea sirve para evaluar si el melanoma ha producido metástasis óseas. Consiste en la inyección dentro de una vena de una sustancia radioactiva (radionucleido) que llega a los huesos y se fija en ellos. El radionucleido se acumula dentro del hueso en las zonas que presentan el metabolismo alterado o en las que existe crecimiento de tejido óseo anormal. Estas zonas de mayor concentración se denominan “zonas calientes” e indican la presencia de tumores o metástasis. Para detectar las zonas calientes se utiliza un aparato llamado “gammacámara”.

7.    Tomografía axial computerizada (T.A.C.): 

Es una prueba diagnóstica que consiste en la realización de radiografías del cuerpo desde muchos ángulos. Las imágenes de las radiografías son detectadas por escáner y analizadas por un ordenador que construye una imagen secuenciada por cortes del órgano explorado. Estas imágenes se pueden imprimir en una radiografía o ser vistas en un monitor de televisión.

8.   Tomografía por emisión de positrones (PET): 

Constituye un tipo de diagnóstico por imágenes de medicina nuclear que mide la actividad metabólica de las células de los tejidos del cuerpo. Ayuda a visualizar los cambios bioquímicos que tienen lugar en el cuerpo. Al paciente se le inyecta en una vena glucosa radiactiva. Se utiliza un aparato llamado tomógrafo que rota alrededor del cuerpo tomando imágenes de las zonas del mismo que absorben la glucosa. Las células tumorales, al crecer más rápidamente que las células normales, captan más la glucosa y se las ve más brillantes.

Las células del melanoma tienen una gran actividad metabólica, por lo que el  PET permite visualizar claramente la lesión primaria, las metástasis y la enfermedad residual local. El PET de cuerpo entero es un método muy sensible, para detectar el melanoma metastásico, diagnosticar recurrencias y, además, permite una evaluación pronostica.

9.  Ecografía abdominal: 

Esta técnica se utiliza fundamentalmente para visualizar los órganos del aparato digestivo. Permite al médico observar los órganos abdominales, así  como los ganglios linfáticos cercanos y otras estructuras y comprobar su estado.

La tomografía axial computerizada permite ver el si el melanoma se ha extendido a otros órganos.

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