El virus del papiloma humano y el cáncer de cérvix

El virus del papiloma humano (VPH) no es un único virus, sino una familia de virus de los que hay más de 100 tipos, 40 de los causan lesiones y alteraciones en los órganos sexuales. El VPH se contagia por contacto sexual, ya sea a través del coito o por sexo oral, con una persona infectada. Pero también se puede transmitir al entrar en contacto con las mucosas y los fluidos corporales infectados.

En algunas ocasiones el organismo es capaz de defenderse del virus y eliminarlo por sí solo, pero en otras no lo consigue y es cuando aparecen algunos síntomas y lesiones, como por ejemplo los condilomas o verrugas genitales.

Sin embargo, una de las consecuencias más graves de la infección por el VPH es el cáncer de cérvix¹ o de cuello de útero. Se estima que los subtipos 16 y 18 del VPH son responsables de más del 70 por ciento de los casos de cáncer de cérvix, de ahí que sea muy importante no solo prevenir la infección sino también realizar controles periódicos para identificar cualquier anomalía que pueda hacer sospechar de una lesión precancerosa causada por el virus.

Pincha sobre la flecha roja para ver el camino de la infección por VPH.

Según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer², el cáncer de cérvix es el segundo tumor más frecuente en mujeres en todo el mundo, seguido del de mama. Cada año se diagnostican unos 500.000 nuevos casos y cerca del 95% son carcinomas de células escamosas, que se encuentran en la superficie del cuello, mientras que el resto son adenocarcinomas y carcinomas adenoescamosos. En sus fases iniciales no dan síntomas, y en fases más avanzadas suelen causar hemorragias o molestias durante las relaciones sexuales.

La presencia del VPH se considera clave a la hora de desarrollar el cáncer de cérvix, por ello es importante evitar la infección y acudir con regularidad al ginecólogo para que realice una citología o test de Papanicolau, en el que se analiza una muestra de células del cuello uterino para su posterior análisis en el laboratorio. La citología no solo permite detectar la presencia del VPH sino también una posible lesión precancerosa.

Además, para evitar la infección por el VPH y complicaciones graves como el cáncer de cérvix, se pueden seguir algunas recomendaciones:

  • Usar preservativo en todas las relaciones sexuales, aunque no evita al 100% la transmisión del virus.
  • Evitar el tabaco, ya que fumar aumenta el riesgo de cáncer de cérvix³ en mujeres que tienen el VPH.
  • Controlar el uso prolongado de anticonceptivos⁴: algunas investigaciones sugieren que podrían aumentar el riesgo de cáncer de cérvix en mujeres portadoras del VPH.

Participar en los cribados de cáncer de cérvix, realizando citologías periódicas para controlar la salud del cuello de útero.

Referencias

  1. Roche Pacientes. Cáncer de cérvix
  2. Asociación Española Contra el Cáncer. Cáncer de cérvix
  3. International Journal of Cancer
  4. National Cancer Institute (Estados Unidos)

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