Consejos para jóvenes con linfoma: De vuelta a casa

Consejos para jóvenes con linfoma: De vuelta a casa

Igual que el hospital puede parecerte un mundo extraño y diferente, podrías tener la misma sensación cuando llegue el momento de volver a casa.

Aunque no hayas estado hospitalizado durante mucho tiempo, te habrás acostumbrado ya a la gente y el entorno. Puede que hayas estado contando los días, horas y minutos que te quedaban para salir del hospital, pero justo cuando llegó ese momento tan esperado, te has sentido asustado.

Procura no preocuparte, igual que te has acostumbrado a estar en el hospital, te acostumbrarás a estar de nuevo en casa.

¿Por qué mis padres están intentando organizar toda mi vida? Antes no se comportaban de ese modo.
Es normal que los padres se muestren más protectores e intenten controlar todo más que antes. Quizá te sirva de ayuda recordar que se comportan así porque están preocupados y se interesan por ti. Cuando estás en casa, se sienten más responsables que nunca para asegurarse que continúas mejorando. Intenta hablar con ellos cuando no estés enfadado. Diles lo que no te gusta e intenta pactar algunas normas con ellos.

Mi madre me está volviendo loco, sigue haciendo todo por mí. ¿Qué puedo decirle para evitar esto?
En un momento tranquilo, podrías intentar hacer un pacto. Algo así como: “Acepto pedirte ayuda si lo necesito, pero a cambio tienes que procurar dejarme hacer las cosas por mí mismo”.

Mis padres me dejaban salir con mis amigos, pero ahora están tratando de impedírmelo.
Elige de nuevo un momento en el que todos estéis tranquilos. Podrías intentar la misma estrategia que antes. Por ejemplo: “Si aceptáis dejarme salir con mis amigos, como de costumbre, a cambio, aceptaré quedarme en casa si estoy cansado o no me encuentro bien”. Debes recordar que si eres neutropénico, debes evitar los clubs, cines y otros lugares donde haya mucha gente, por ejemplo, autobuses y metro.

Si te has independizado de tu familia y ahora tienes que volver con ellos, las cosas pueden parecer especialmente difíciles. Justo cuando habías conseguido tener tu propio espacio e independencia, tienes que renunciar a ello. Ten en cuenta que esto afecta a ambas partes, ya que a tu familia también puede resultarle difícil readaptarse a ti.

Tu enfermedad puede afectar a tus relaciones con tus hermanos. Podrás notar que se sienten molestos si tienes un día malo y los tratas con brusquedad. Quizá al día siguiente, cuando te encuentres mejor, podrías pedirles perdón y explicarles que a veces te encuentras mal y esto es lo que te hace estar enfadado.

Tus hermanos podrían estar celosos con sólo ver la atención extraordinaria que te están prestando. Tú también podrías estar celoso de ellos, al ver que practican deportes o se reúnen en un club, cuando a ti todavía te cuesta trabajo subir las escaleras.

Intenta explicar tus sentimientos a tus hermanos – pueden sorprenderte con su apoyo.

Tus amigos no sabrán probablemente nada del linfoma y su tratamiento. No sabrán cómo te sientes ni lo que te ha sucedido. De ti dependerá lo que quieras que sepan de la propia enfermedad.

Tu aspecto puede haber cambiado, puedes haber perdido o ganado peso. Si has recibido quimioterapia, tu cabello puede tener un aspecto diferente o puede que todavía no te haya salido del todo.

Acabarán acostumbrándose de tu nuevo aspecto, pero no te sorprendas si al principio tus amigos o compañeros de trabajo se muestran nerviosos o desconcertados. Frecuentemente serás tú el que tenga que dar el primer paso y explicarles las cosas tal y como son. Si hablas con ellos primero y contestas a sus preguntas, se darán cuenta de que sigues siendo tú…

Poco tiempo después, tu tratamiento seguirá probablemente un patrón. Te harás una idea apropiada de los días que pueden ser buenos y malos. Planifica actividades con tus amigos para esos “días buenos”.

Si hay algún evento al que te gustaría realmente acudir con tus amigos, podrías preguntar en el hospital si es posible programar el tratamiento en torno a lo que hayas planificado.

Si tienes pareja, este será un período difícil para vosotros. Has tenido muy mala suerte. Normalmente los jóvenes no tienen que pensar en una enfermedad grave y mucho menos en afrontarla.

Quizá tú y tu pareja estéis juntos todo el tiempo. Quizá uno de vosotros considerará que es demasiado.

Tanto el linfoma como su tratamiento pueden dejarte muy cansado. Aunque quieras verdaderamente continuar con tus estudios, podrías notar que te faltan energías en algunos momentos.

Puede que decidas ver con regularidad a un profesor particular o tutor para hablar de tus progresos. Puede que sea mejor repetir un curso que exigirse demasiado y acabar cansado.

Si estás trabajando, probablemente lo más fácil es que informes al jefe de personal o a tu jefe de tu enfermedad. Cualquiera que sea el tipo de linfoma que tengas, necesitarás seguramente algunas horas libres.

Cada persona reacciona al tratamiento de manera diferente. Algunas personas son capaces de trabajar en sus días buenos, otras necesitarán más tiempo libre.

Si estás preocupado por el trabajo, habla con tu médico o con el trabajador social del hospital.

Lymphoma association

Traducción y Adaptación de: A Young Person’s Guide to Lymphoma por cortesía de Lymphoma association

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