Cáncer de Hígado

¿Qué es el cáncer de hígado?

De forma genérica, se denomina cáncer de hígado o carcinoma de hígado, a los tumores (proliferación incontrolada de células) que se producen en este órgano.

En condiciones normales, uno de los rasgos más característicos del hígado es su capacidad para regenerarse y renovar sus células, denominadas hepatocitos. La renovación de éstos se produce durante el mantenimiento normal del órgano o tras producirse una enfermedad o daño en el hígado. El tumor se genera cuando se produce algún error en este proceso y las células se multiplican sin control 1,2.

Para comprender esta patología, su alcance, su efecto en el organismo y demás factores, resulta necesario conocer algunos aspectos básicos de este órgano, su estructura anatómica, localización o las importantes funciones en las que participa y que se pueden ver alteradas por el desarrollo de la enfermedad.

El hígado: localización, partes y funciones

El hígado es el órgano interno más grande del cuerpo. Se localiza en la parte superior derecha del abdomen, debajo de las costillas y del pulmón.

El hígado está formado por tres partes denominadas lóbulos: lóbulo derecho, lóbulo izquierdo y lóbulo caudado. Cada lóbulo se caracteriza por tener una distribución propia de arterias, venas y vías biliares y se puede dividir en varios segmentos1,3:

●     El lóbulo hepático derecho es el más grande de los dos y está formado por los segmentos V, VI, VII y VIII.

●     El lóbulo hepático izquierdo lo forman los segmentos II, III y IV.

●     El lóbulo caudado, sin embargo, está únicamente formado por el segmento I y se encuentra en la parte posterior del hígado.

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El hígado es uno de los órganos más importantes en cuanto a la actividad metabólica del organismo. Así, está implicado en:1,3

●     La regulación de la mayoría de sustancias químicas de la sangre como, por ejemplo, vitaminas, nutrientes, fármacos, sustancias tóxicas...;

●     La secreción de la bilis, que además de facilitar la digestión y metabolización de las grasas, ayuda en el filtrado de la sangre y en el transporte de los desechos tóxicos que ésta transporta;

●     La obtención de energía a partir de los nutrientes: obteniendo y almacenando el glucógeno;

●     La producción de los factores de coagulación sanguínea que evitan que se produzca una hemorragia excesiva en caso de corte o lesión.

Cáncer de hígado: frecuencia y tipos  

El cáncer de hígado es el 7º tumor más frecuente del mundo4. En España, según el informe “Las cifras del cáncer en España 2021” publicado por SEOM (Sociedad Española de Oncología Médica), se estima que en 2021 ha habido 6.590 nuevos pacientes de este tipo de cáncer, afectando mayoritariamente a varones (casi dos tercios del total) y mayores de 60 años (80%)4,5.

El cáncer de hígado se clasifica de forma general como primario y secundario en función de su origen.

El cáncer de hígado primario tiene su origen en el propio hígado, distinguiéndose dos tipos fundamentalmente6:

●     El carcinoma hepatocelular o CHC es el cáncer de hígado primario más frecuente. Afecta a las células mayoritarias que constituyen el hígado, los hepatocitos7. Este tipo de cáncer de hígado puede tener diferentes patrones de crecimiento: algunos comienzan como un único tumor que va creciendo y sólo en una fase avanzada de la enfermedad se extiende a otras partes del hígado. Un segundo tipo puede comenzar como muchos pequeños tumores en todo el hígado. Este tipo se observa con mayor frecuencia por la evolución de una enfermedad hepática crónica como la cirrosis6.

●     El cáncer de vías biliares o colangiocarcinoma es una forma poco común, pero agresiva de cáncer de hígado que comienza en las células que recubren los conductos biliares (tubos que llevan la bilis a la vesícula biliar) dentro del hígado. Entre el 10% y el 20% de los cánceres de hígado son de este tipo y, a diferencia del CHC, esta forma de cáncer primario es más común en mujeres que en hombres8.

Por otro lado, el cáncer de hígado secundario o metastásico, ocurre cuando el origen del cáncer es otro órgano, pero se ha extendido al hígado. Los cánceres con mayor riesgo de metastatizar al hígado son el cáncer de colón, páncreas, estómago, pulmón o mama. El hígado es muy susceptible a este proceso, conocido como metástasis, debido a su función de filtrado de la sangre. Las células cancerosas que se encuentran en la circulación sanguínea pueden quedar acumuladas en el hígado y establecer un tumor maligno9.

Estos tumores se denominan y se tratan en función de su localización primaria (donde empezaron). Por ejemplo, un cáncer que comenzó en el pulmón y se extendió al hígado se denomina cáncer de pulmón con metástasis hepática.

Según la Sociedad Americana Contra el Cáncer, en Estados Unidos y Europa, los tumores hepáticos secundarios (metastásicos) son más frecuentes que el cáncer de hígado primario6.

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Factores de riesgo del cáncer de hígado 

Entre los principales factores de riesgo para desarrollar cáncer de hígado se encuentran:

  • Hepatitis: la hepatitis viral es el factor de riesgo más relevante para este tipo de cáncer en todo el mundo. Los virus de la hepatitis son virus que afectan directamente al hígado y se transmiten a través de la sangre o de los fluidos corporales. Los dos tipos más frecuentes son la hepatitis B y la hepatitis C10,11.
 
  • Sustancias tóxicas: el consumo de grandes cantidades de alcohol, tabaco u otras sustancias tóxicas capaces de dañar a las células hepáticas, es otro factor de riesgo del cáncer de hígado12.
 
  • Hemocromatosis hereditaria: aquellas personas que padecen de hemocromatosis hereditaria, enfermedad por la que el organismo absorbe y acumula en el hígado demasiado hierro procedente de los alimentos causando daño hepático, suelen presentar mayor predisposición a desarrollar cáncer de hígado10.
 
  • Acumulación de grasa: uno de los principales enemigos del hígado es la grasa. Enfermedades como la diabetes o la obesidad pueden provocar un exceso de depósito de grasa en el hígado, produciendo la afección conocida como la enfermedad del hígado graso no alcohólica (NASH, por sus siglas en inglés), factor de riesgo para desarrollar un tumor hepático primario. La NASH suele ser asintomática y difícil de identificar hasta que se diagnostica el cáncer de hígado o la cirrosis11,12.
 
  • Daño hepático crónico: cuando las células hepáticas se dañan, ya sea por una infección vírica, consumo de sustancias tóxicas, hemocromatosis o NASH, son reemplazadas por tejido cicatricial. Cuando la cantidad de tejido cicatricial del hígado es grande debido a daños repetidos en el tiempo se denomina fibrosis. Cuando las células están tan dañadas que no pueden regenerarse, la fibrosis puede progresar a cirrosis. Entre el 60% y 90% de los hepatocarcinomas se producen a partir de cirrosis11. Por ello, es importante realizar seguimientos y prevenir la pérdida de función hepática y la aparición de la cirrosis.
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A pesar de las importantes consecuencias que puede tener el desarrollo de cáncer de hígado, se trata de un cáncer altamente prevenible en el que el diagnóstico precoz y el control de los factores de riesgo resultan las principales “armas” para combatirlo.

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