Cáncer de Pulmón

¿Qué es el Cáncer de Pulmón?

Hablamos de cáncer de pulmón cuando se produce un crecimiento anormal y descontrolado de las células pulmonares, formando masas y con capacidad de invadir tejidos de alrededor. Además estas células pueden trasladarse a otras partes del organismo, lo que se denomina metástasis.

El cáncer de pulmón es una de las enfermedades más graves y uno de los tipos de cáncer más frecuente en el ser humano.

En España, es el cáncer que provoca un mayor número de muertes en el hombre (y ocupa el tercer lugar en mortalidad por cáncer en la mujer). Y, en Estados Unidos, afecta a más de 200.000 personas cada año.

Los tumores benignos y malignos reciben su nombre por el lugar del cuerpo donde se origina el tumor. Así pues, el cáncer de pulmón empieza a desarrollarse en los pulmones. Algunos tumores malignos se originan en otros lugares del cuerpo y se extienden a los pulmones. Son las metástasis pulmonares. Pero, en este caso, no son cáncer de pulmón propiamente dicho: mantienen el nombre de su lugar de origen. Por ejemplo, el cáncer de mama puede dar metástasis pulmonares, pero sigue llamándose cáncer de mama.

Más del 80% de los casos de cáncer de pulmón derivan del consumo de tabaco. Pero, aunque el tabaco es la causa principal, y el responsable de la mayoría de los casos, cualquier persona puede desarrollar un cáncer de pulmón.

El cáncer de pulmón siempre es tratable, independientemente del tamaño, la localización y el grado de diseminación. Se cree que el cáncer de pulmón se va desarrollando a lo largo de muchos años, que ya lleva mucho tiempo creciendo cuando empiezan a aparecer los síntomas que conducirán a su diagnóstico.

Los pulmones contienen muchos tipos diferentes de células. La mayoría de las células pulmonares son epiteliales, una variedad de células que recubre las vías respiratorias. Los pulmones también contienen otros tipos de células, como células nerviosas, células productoras de hormonas y células estructurales o de soporte.

El cáncer de pulmón comienza cuando las células del pulmón se descontrolan y comienzan a crecer de manera anormal a mayor velocidad, acumulándose y formando una masa o tumor (también se puede llamar bulto, lesión o nódulo). Un tumor canceroso es, pues, la acumulación de un gran número de células cancerosas, y se presenta como un nódulo en los tejidos de cualquier lugar del pulmón.

Casi todos los tumores malignos del pulmón son carcinomas, es decir, tumores que se originan en los tejidos de recubrimiento, en las células pulmonares epiteliales. En el caso del cáncer de pulmón, los tumores suelen empezar en el revestimiento de los bronquios, pero también pueden originarse en otras áreas del sistema respiratorio, como la tráquea, los bronquiolos, o los alvéolos. Más del 95% de los cánceres del pulmón pertenecen al grupo llamado carcinoma broncogénico.

Existen dos tipos principales de cáncer de pulmón:

  • el cáncer de pulmón de células no pequeñas (o no microcítico)
  • y el de células pequeñas (o microcítico).

El término “célula pequeña” se refiere al tamaño y la forma de las células cancerosas, según se ven con el microscopio. El cáncer de pulmón de células no pequeñas se origina en las células epiteliales y es el tipo más frecuente. El cáncer de pulmón de células pequeñas comienza en las células nerviosas o en las células productoras de hormonas.

Cada uno de estos tipos de cáncer de pulmón crece y se disemina de forma diferente, y cada uno requiere un tratamiento distinto. Es, por lo tanto, importante descubrir qué tipo de cáncer de pulmón tiene una persona para aplicarle el tratamiento adecuado.

Una vez que el tumor pulmonar maligno empieza a crecer, es posible que desprenda células cancerosas. Estas células desprendidas pueden ser transportadas por la sangre o por la linfa. Cuando una célula cancerosa se desprende de su lugar de origen y se desplaza hacia un ganglio linfático o hacia una parte distante del cuerpo por la sangre, y allí empieza a dividirse y a formar un nuevo tumor, decimos que el tumor dado metástasis a distancia, ha metastatizado. Se dice entonces que el paciente tiene entonces un cáncer diseminado, un cáncer con metástasis.

La linfa fluye a través de unos tubos llamados vasos linfáticos, que se vacían en unas “estaciones recolectoras”, los ganglios linfáticos, que se encuentran en los pulmones (alrededor de los bronquios), en el centro del tórax (mediastino) y en otras partes del cuerpo. La circulación natural de la linfa de los pulmones es hacia el centro del tórax, lo que explica por qué el cáncer de pulmón a menudo se disemina hacia allí.

Cuando las células cancerosas pulmonares alcanzan los ganglios linfáticos, pueden continuar creciendo. Si las células tumorales se han multiplicado en los nódulos linfáticos, es probable que también se hayan extendido a otras partes del cuerpo. Por esta razón, uno de los puntos más decisorios en el tratamiento del cáncer de pulmón está basado en si el cáncer se ha extendido a los ganglios linfáticos del mediastino o no.

La localización y el tamaño del tumor inicial de pulmón, y la presencia o ausencia de diseminación hacia los ganglios linfáticos o hacia lugares más distantes del cuerpo, determina el estadio del cáncer de pulmón y, con ello, las posibilidades de supervivencia.

El tipo de cáncer de pulmón (de células no pequeñas o de células pequeñas) y el estadio de la enfermedad definen el tipo de tratamiento necesario.

Información básica sobre el cáncer de pulmón

Respirar es una función imprescindible para la vida que realizamos de forma inconsciente. Al respirar introducimos en nuestro organismo oxigeno (O2), que nos proporciona la energía necesaria para que funcionen nuestros órganos, y expulsamos dióxido de carbono (CO2).

Durante un día normal, se respira aproximadamente 25.000 veces.

El aparato respiratorio es el encargado de trasportar el aire (que contiene el O2) desde el exterior de nuestro cuerpo hasta la sangre.

La mucosa de las vías respiratorias está cubierta por millones de pelillos diminutos, o cilios cuya función es atrapar y eliminar los restos de polvo y gérmenes en suspensión procedentes de la respiración, evitando, en lo posible, cualquier entrada de elementos sólidos que provoquen una broncoaspiración.

Los pulmones forman parte del aparato respiratorio, están situados dentro del tórax, protegidos por las costillas, y a ambos lados del corazón. Son huecos y están cubiertos por una doble membrana lubricada llamada pleura (que evita que los pulmones rocen directamente con la pared interna de la caja torácica). Están separados el uno del otro por el mediastino. Debajo de ellos, se encuentra el diafragma que separa la cavidad torácica de la cavidad abdominal.

Los pulmones, derecho e izquierdo, no son iguales. El pulmón derecho es de mayor tamaño que el izquierdo (debido al espacio que ocupa el corazón). Los pulmones se dividen en lóbulos, el derecho en tres: lóbulo superior, medio e inferior y el izquierdo en dos: superior e inferior.

 

Información sobre el cáncer de Pulmón

El aire, que contiene un 21% de oxígeno, entra por la nariz y la boca, que están conectados a través de la faringe y la laringe con la tráquea. La tráquea se bifurca para dar lugar a los dos bronquios principales: el del pulmón derecho y el del pulmón izquierdo. Dentro de los pulmones, cada bronquio principal se divide, como las ramas de un árbol, disminuyendo progresivamente su diámetro, en bronquios, bronquiolos y alveolos.

El intercambio gaseoso tiene lugar en los alvéolos (los pulmones tienen alrededor de 500 millones de alvéolos), que son estructuras huecas, de aproximadamente 0,1 a 0,2 mm de diámetro, que contienen aire que se está renovando continuamente y por sus paredes circula la sangre.

El tejido alrededor de los alveolos, se denomina intersticio pulmonar.

Las células que tapizan los alveolos pulmonares se denominan neumocitos. Existen dos tipos de neumocitos:

  • Los neumocitos tipo I, que a pesar de ser escasos en número, debido a su tamaño y formas cubren más del 90% de la superficie alveolar y participan en el intercambio gaseoso.
  • Los neumocitos tipo II, más numerosos que los anteriores, aunque solo ocupan el 5% de la superficie alveolar. Son las células progenitoras del neumocito tipo I y tienen una función secretora mediante la producción del surfactante pulmonar (líquido que disminuye la tensión superficial creada en el alveolo para permitir el intercambio gaseoso). Cuando los neumocitos I son destruidos en algunas enfermedades, son los neumocitos II los que proliferan para reparar los daños.

 

Aspecto de los Bronquios con Cáncer de Pulmón

  1. Artículo revisado por
    Juan Rodriguez Oncólogo
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