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Consecuencias nutricionales de la inmunoterapia y las terapias dirigidas

La inmunoterapia y las terapias dirigidas, a diferencia de los tratamientos con quimioterapias o radioterapias que provocan gran variedad de efectos secundarios, son tratamientos que se basan en estimular las defensas del cuerpo y/o bloquear de manera específica el crecimiento y desarrollo de las células tumorales, sin afectar a las células sanas.

Las consecuencias nutricionales relacionadas con estos tratamientos, se describen según los efectos secundarios que los mismos produzcan. En este caso, la inmunoterapia y/o las terapias dirigidas ocasionan algunos efectos secundarios que alteran la estabilidad nutricional de los pacientes. Ocasionalmente aparecen tras varios ciclos de tratamiento.

¿Qué efectos secundarios de la inmunoterapia o terapias dirigidas provocan consecuencias nutricionales y por qué?

Estos tratamientos pueden provocar un bloqueo en ciertos receptores celulares sanos, o originar que el sistema inmune ataque la integridad de células sanas, alterando su función. Los tejidos más afectados desde el punto de vista nutricional, son los del sistema gastrointestinal y algunos órganos. 

  • Tiroides: alteración de las células del tejido tiroideo, que varía la producción y balance hormonal. Requiere tratamiento farmacológico y seguimiento médico.
  • Mucositis: son úlceras e inflamación en la boca, que provocan molestias a la hora de comer y reducen la capacidad para cubrir requerimientos de energía y proteínas. Suele desaparecer progresivamente al limitar o suspender la dosis de tratamiento. Se recomienda adaptar los alimentos a texturas tolerables y evitar sabores ácidos o muy picantes.
  • Esofagitis: consiste en la aparición de úlceras e inflamación en el esófago, que afectan al transporte de los alimentos al estómago, haciendo que éste sea doloroso. Puede incluso darse una disminución del calibre del esófago, haciendo que impacten en él restos de alimento y se sobreinfecte. Limita el poder realizar una alimentación completa y variada. Es recomendable identificar la textura de los alimentos que mejor se toleren, y si no es posible tolerar alimentos triturados o líquidos, se ha de contactar con el equipo médico de referencia.
  • Gastritis: son úlceras e inflamación en estómago, que aparecen por alteración en las células de la pared gástrica, haciendo que la digestión sea dolorosa y reduciendo la motilidad intestinal. Provoca además plenitud, náuseas o vómitos. Todo ello limita la absorción de  nutrientes como la vitamina B12 y el hierro. Una buena idea es realizar ingesta de alimentos en pocas cantidades, evitar alimentos líquidos (caldos, sopas) y priorizar aquellos con alto poder calórico. Las deficiencias de B12 y hierro en estos casos, no suelen cubrirse con la dieta por lo que es necesario tomar suplementos alimenticios. 
  • Páncreas: es una inflamación del páncreas producida por la acción del sistema inmunitario. Provoca la autodestrucción del tejido pancreático por un aumento de enzimas pancreáticas. Todo ello se traduce en dolor abdominal tras las comidas y digestiones de nutrientes inadecuados (proteínas, carbohidratos y grasas).
  • Enteritis y/o colitis: consiste en la aparición de úlceras e inflamación en el intestino delgado y/o grueso. Dependiendo de la intensidad, pueden provocar una limitación en la absorción de nutrientes como proteínas, carbohidratos, calcio, ácido fólico, minerales y agua. Éstos son considerados como los mayores causantes de alteraciones nutricionales provocando desnutrición, deshidratación y desequilibrios metabólicos. Se caracterizan principalmente por diarreas, por lo que se recomienda mantenerse hidratado, evitar alimentos ricos en fibra, grasas y lactosa, y priorizar preparaciones astringentes. En caso que la diarrea sea incontrolable a pesar de adaptaciones dietéticas, contacte con su médico de referencia.

Recuerda que no todos los pacientes presentan los mismos efectos secundarios y las intensidades de estos pueden ser variables. Si llega a ser necesario y  necesitas más recomendaciones dietético nutricionales, puedes comentarlo con tu oncólogo, médico general o enfermera para que puedan derivarte a un especialista en nutrición.

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Artículo elaborado por: Marta Bellver Sanchis. Dietista-Nutricionista Clínica.

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