Consejos sobre el cáncer de pulmón

Consejos sobre el cáncer de pulmón

Sigue las recomendaciones de tu médico, mantén una actitud positiva y de superación, y descubre los consejos que te ayudarán en tu día a dí

En los primeros días del postoperatorio de una intervención de cáncer de pulmón, los pacientes tienen dificultad para moverse, toser o respirar profundamente. El dolor y la debilidad en el tórax y en el brazo son efectos secundarios comunes de la cirugía de cáncer de pulmón.

Por lo general los pacientes pueden necesitar varias semanas o meses para recuperar las fuerzas y la energía. Para ayudar a que se expanda el tejido pulmonar que queda y para desalojar el exceso de aire y de líquido, puede ser útil realizar ejercicios de rehabilitación respiratoria.

Además de utilizarse en el cáncer de pulmón, la rehabilitación pulmonar también es muy beneficiosa en otras afecciones respiratorias, como la bronquitis crónica, el asma y la fibrosis pulmonar. En la actualidad, todas las sociedades médicas de enfermedades pulmonares y, como no, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) recomiendan el tratamiento fisioterápico en los pacientes de patología respiratoria, ya que les brinda la oportunidad de mejorar su calidad de vida y, muy probablemente, su supervivencia.

La mayoría de los programas de rehabilitación pulmonar incluyen tratamiento médico, educación, apoyo emocional, ejercicio, reaprendizaje respiratorio y consejos dietéticos.

Qué son la rehabilitación pulmonar y la fisioterapia respiratoria

La rehabilitación pulmonar incluye una serie de medidas encaminadas a mejorar el estado físico del paciente. Entre ellas se encuentran la fisioterapia respiratoria, el ejercicio físico diario (entrenamiento muscular), el tratamiento farmacológico y toda aquella terapia cuyo fin sea conseguir un mejor control de la enfermedad (abandono del tabaquismo, control nutricional, apoyo psicológico y social, etc.)

La Fisioterapia respiratoria es una parte importante de la rehabilitación pulmonar. Se compone de un conjunto de técnicas físicas, mecánicas y educativas que, junto al tratamiento médico, pretenden mejorar la función respiratoria del organismo, el bienestar físico y la calidad de vida. Las técnicas de fisioterapia respiratoria suelen llevarse a cabo dos veces al día, preferentemente antes del desayuno y la cena, y sobre todo en aquellas situaciones en las que existe un aumento de la secreción bronquial.

Los programas de rehabilitación pulmonar se pueden aplicar en el paciente hospitalizado y en el paciente ambulatorio. El equipo de rehabilitación pulmonar lo forman varios profesionales cualificados: médicos, dietistas, educadores, fisioterapeutas, trabajadores sociales, enfermeras, psicólogos, terapeutas ocupacionales y otros profesionales relacionados con la salud.

Objetivos de la rehabilitación pulmonar

El objetivo de la rehabilitación pulmonar es ayudar a los pacientes a recuperar la mayor capacidad funcional posible y ayudarles a vivir con mayor calidad de vida. Estos objetivos se alcanzan:

  • Reduciendo los síntomas y las complicaciones respiratorias.
  • Facilitando la independencia en las actividades diarias.
  • Mejorando la forma física y el rendimiento del ejercicio.
  • Mejorando el bienestar emocional.
  • Disminuyendo el número de hospitalizaciones.

El objetivo de la fisioterapia respiratoria es conseguir una mejoría de los síntomas y alcanzar la máxima capacidad física, mental, social y laboral de cada paciente.

  • Facilitando la eliminación de secreciones.
  • Disminuyendo el trabajo respiratorio, al disminuir las resistencias bronquiales.
  • Previniendo y tratando las posibles complicaciones pulmonares.

La fisioterapia respiratoria es imprescindible en pacientes con patología respiratoria crónica que han de ser sometidos a situaciones especiales, como por ejemplo una intervención quirúrgica. Las complicaciones posquirúrgicas más frecuentes son los problemas respiratorios, y más en la cirugía torácica que se aplica en el cáncer de pulmón. Estos problemas son evitables con la fisioterapia respiratoria pre y post-quirúrgica inmediata.

Estrategias para reducir las complicaciones pulmonares postoperatorias

Ante una intervención quirúrgica, el equipo de rehabilitación pulmonar intentará:

  • Retrasar la cirugía en caso de infección respiratoria.
  • Educar al paciente sobre cómo realizar los ejercicios respiratorios de expansión torácica, tos asistida y espirometría incentivada

Los objetivos del manejo postoperatorio del cáncer de pulmón son:

  • Favorecer la ventilación
  • Favorecer el bienestar
  • Promover la movilización general
  • Control de complicaciones potenciales

El equipo de rehabilitación pulmonar hará especial énfasis en:

    • Practicar ejercicios respiratorios de respiración profunda, o uso de espirometría incentivada en pacientes de riesgo

(la respiración abdominal es útil para reducir el dolor torácico)

  • Controlar el dolor
  • Favorecer que el paciente deambule lo más precozmente posible.
  • Si hay cirugía lateral (toracotomía lateral), incluir ejercicios de movilización progresiva del brazo
  • Evitar la infección de la herida quirúrgica y la infección respiratoria

El programa de rehabilitación pulmonar

Un programa típico de rehabilitación incluye lo siguiente:

  • Ejercicios respiratorios (fisioterapia respiratoria).
  • Ejercicios de recuperación física: estiramientos para mejorar la flexibilidad, pesas para mejorar la resistencia y ejercicios específicos con aparatos.
  • Ejercicios de relajación progresiva. Técnicas para el control de la angustia y el estrés.
  • Dejar de fumar.
  • Programas educativos para divulgar información sobre: medicamentos, dieta, ejercicio, cuidado y manejo apropiados al usar el instrumental de terapia respiratoria.

Antes de empezar el proceso de rehabilitación, es precisa una evaluación completa de cada individuo para determinar sus necesidades y metas específicas. Se aconseja la participación de los familiares, para que puedan entender mejor los retos que suponen vivir con una enfermedad pulmonar.

Los ejercicios respiratorios son muy útiles para disminuir el trabajo que supone respirar para los pulmones dañados, mejorar el aporte de oxígeno a los pulmones y aumentar la función respiratoria. Cuando el médico se los recomiende, debería realizarlos, como mínimo, una vez al día.

Ante una intervención quirúrgica, es importante realizar ejercicios respiratorios de expansión torácica, tos asistida y espirometría incentivada.

Ejercicios de expansión torácica

  1. Colocar las manos en el tórax o pecho, presionando ligeramente.
  2. Inspirar profundamente mientras el tórax empuja, expandiéndose contra la presión de las manos.
  3. Mantener en inspiración máxima durante unos segundos, y espirar lentamente.

Ejercicios de tos asistida

Estos ejercicios se realizan para toser de una manera que sea efectiva y controlada.

  1. Sentado en una silla o en el borde de la cama, lo más derecho posible, respire lenta y profundamente con el abdomen (ver respiración abdominal).
  2. Contenga la respiración durante 3 a 5 segundos, y luego espire lentamente, sacando todo el aire de los pulmones.
  3. Realice una segunda inspiración profunda, aguántela y después tosa dos veces de manera corta y forzada desde lo profundo del pecho (no desde la garganta).
  4. Descanse un poco antes de continuar.

Este ejercicio se debería realizar 3-4 veces al día, preferentemente media hora antes de las comidas y al irse a la cama. La estimulación de la tos se puede asociar con mal sabor de boca, disminución del apetito y de la capacidad gustativa, por lo que es importante que la persona se lave los dientes y se enjuague la boca antes de comer.

Ejercicios de respiración abdominal

La respiración abdominal es útil para reducir el dolor torácico.

  1. En posición sentada, con las rodillas flexionadas, coloque las manos en el abdomen e inspire profundamente por la nariz con la boca cerrada. El abdomen se hinchará, elevando sus manos.
  2. Coloque los labios como si se fuese a silbar y espire, lenta y suavemente, sin forzar, haciendo un sonido silbante. Al expulsar el aire, los músculos abdominales se hunden, volviendo a la posición original.

Los ejercicios respiratorios de respiración profunda y el uso de la espirometría incentivada serán muy útiles en pacientes de riesgo y postoperados.

Ejercicios con inspirometría/espirometría incentivada (se utilizan ambos términos)

Estos ejercicios se realizan utilizando un pequeño aparato: el inspirómetro o espirómetro, un dispositivo mecánico que ayuda que ayuda al paciente a mantener el máximo esfuerzo inspiratorio. El aparato tiene 2 o 3 bolas, que se elevan cuando el paciente inspira o espira, que ayuda visualmente al esfuerzo de conseguir una ins/espiración máxima.
Para realizar la espirometría incentivada correctamente, será necesario que respire lento y profundo pues, al respirar de forma profunda, se abren las vías aéreas y se llenan los pulmones con aire.

  1. Colóquese en posición sentado y sujete el inspirómetro verticalmente.
  2. Exhale lentamente todo el aire de los pulmones, hasta que no quede nada.
  3. Póngase la pieza bucal en la boca, entre los dientes. Cierre los labios alrededor de la pieza bucal.
  4. Inspire lenta y profundamente sólo a través de la boca (si tiene dificultad para respirar sólo por la boca, utilice una pinza para la nariz). Debe conseguir que se eleve el marcador (o bola), y aguantar el máximo tiempo con ella arriba.
  5. Retire la pieza bucal y expulse el aire por la boca o nariz, lentamente.

Repita el ejercicio de 4-5 veces por hora, descansando las horas nocturnas. Es útil también realizar ejercicios de tos asistida tras el uso del uso del inspirómetro.

La tos es el síntoma más frecuente del cáncer de pulmón. Es especialmente sugestiva aquélla tos que no se va o que empeora.

La tos persistente puede producir nauseas, vómitos, dolor, cansancio y, en general, es uno de los síntomas que dificulta o imposibilita la continuidad de otras actividades habituales de la vida cotidiana: comer, dormir, mantener una conversación, etc.

A continuación se sugieren algunos consejos posturales y respiratorios para facilitar y aliviar la tos en personas que están en la cama:

  • Sentado en el borde de la cama, el tronco ligeramente inclinado hacia delante y brazos alrededor del estómago. Al presionar sobre la pared abdominal, se facilita la contracción de la musculatura de la caja torácica.
  • Sentado con el tronco erguido y los pies sobre la cama, piernas flexionadas y brazos entrecruzados sobre el abdomen. Respire por la nariz, llevando el aire hacia el abdomen, retenga el aire unos segundos, para entonces toser mediante una fuerte contracción de la musculatura de la pared abdominal y una ligera inclinación del tronco hacia delante.

La disnea o dificultad al respirar es una sensación subjetiva de falta de aire que siente el paciente, por lo que sólo éste es capaz de cuantificar su intensidad y definir sus características.

Pero, en general, es una respiración que se hace más laboriosa y difícil, y el enfermo siente la necesidad de incrementar la ventilación. Esta dificultad se puede clasificar en base a la capacidad o dificultad respiratoria del paciente para realizar determinados esfuerzos:

Grado I El paciente no tiene ninguna limitación funcional, y es capaz de desarrollar su actividad normal sin problemas.
Grado II El paciente puede caminar en terreno plano sin que aparezca disnea, pero tiene dificultad para subir cuestas o escaleras.
Grado III El enfermo presenta dificultades para caminar al paso normal de una persona sana de su edad y constitución, pero puede andar hasta un km. a su ritmo sin presentar disnea.
Grado IV El paciente no puede caminar más de 100-200 metros sin detenerse a descansar.
Grado V El enfermo presenta disnea de reposo, dificultad al respirar incluso al vestirse o lavarse.

Cuando aparece la disnea, o este síntoma ya presente se vuelve más intenso, es fundamental que se lo comente a su médico o acuda a un servicio de urgencias para que le instauren un tratamiento.

Estrategias para afrontar y paliar la disnea

En los casos de disnea de grados altos, el médico suele recomendar oxígeno domiciliario, una buena medida paliativa para el tratamiento de la disnea.

En los grados de disnea de grados leves, los ejercicios de respiración abdominal, y las posturas para aliviar las dificultades respiratorias pueden ayudar a aliviar la sensación de falta de aire.

Ejercicios de respiración abdominal
En un lugar tranquilo, con ropa cómoda.
En decúbito: Estirado sobre la espalda, coloque una mano sobre el pecho y la otra en el abdomen, con el pulgar a la altura del ombligo. Tome aire por la nariz sacando el estómago, controlando con la mano si éste se hincha y reteniendo el aire unos segundos. Luego, expulse el aire por la boca muy lentamente, encogiendo el estómago al hacerlo. Realice este ejercicio también en posición lateral, con las piernas dobladas, primero hacia la derecha y luego hacia la izquierda.
En posición sentada: Coloque ambas manos sobre el estómago y tome aire por la nariz, notando como el estómago se hincha. Expulse el aire lentamente por la boca mientras encoge el estómago, ayudándose de las manos.
Es conveniente realizar estos ejercicios por la mañana y por la noche, tres minutos cada ejercicio.
Posturas para aliviar las dificultades respiratorias
Sentado con la espalada recta y los muslos separados en el borde de una silla, cama o similar, apoyar los antebrazos sobre los muslos.
Sentado en posición erguida, colocar las manos entrelazadas sobre la nuca.
Sentado en el suelo, colocar las manos detrás de las nalgas.
En posición sentado, abrazar ambas rodillas, y colocar la cabeza sobre ellas.
Sentado sobre los talones, inclinar el tronco hacia delante, relajar los hombros, la cabeza y la nuca, y apoyar los antebrazos y manos en el suelo

A pesar de que los tratamientos han mejorado, las náuseas y vómitos continúan siendo efectos secundarios preocupantes del tratamiento del cáncer.

Las náuseas pueden ser aún más preocupantes y desagradables para el paciente que el acto mismo de vomitar. Llamamos náusea a aquella desagradable sensación en la parte posterior de la garganta o en el estómago que puede resultar en vómito o no; en cambio, el vómito es la acción, es el arrojo violento del contenido del estómago a través de la boca. En contrapartida, la arcada es el movimiento del estómago y el esófago sin vomitar, que también es conocido como amago o impulso de vomitar sin lograrlo.

La prevención y el control de las náuseas y el vómito es de suma importancia en el tratamiento del paciente con cáncer, ya que pueden interferir en la capacidad del paciente de recibir su tratamiento contra el cáncer y de cuidar de sí mismo, pues las náuseas y vómitos, si son intensos y frecuentes, pueden tener como consecuencia cambios químicos en el cuerpo, pérdida del apetito, problemas físicos y mentales, desgarro del esófago, roturas de huesos y la reapertura de heridas quirúrgicas.

Además, las náuseas producidas por el tratamiento del cáncer pueden afectar a la cantidad y al tipo de alimentos que se consumen.

Qué puedo hacer yo
Cuide el ambiente durante las comidas. Evite comer en una habitación con olores de cocina o que esté demasiado caliente. Procure que la sala esté a temperatura agradable y con gran cantidad de aire fresco.
Organice las comidas en porciones pequeñas varias veces por día.
Tome líquidos durante todo el día, a sorbos pequeños y lentos.
Coma antes de salir a que se le apliquen los tratamientos contra el cáncer.
Evite algunos alimentos que seguramente le producirán náuseas, como pueden ser los alimentos picantes, las grasas y los alimentos con olores fuertes.
Coma alimentos blandos, de textura suave y de fácil digestión en lugar de comidas pesadas.
Pique alimentos secos entre comidas, como galletas, grisines o tostadas.
Enjuáguese la boca antes y después de comer.
Siéntese o reclínese con la parte superior del cuerpo erguida durante una hora después de comer.
Si tiene mal gusto de boca, chupe dulces duros como son las pastillas de menta o caramelos de limón.

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