Histología del cáncer de pulmón

Apoyo emocional y calidad de vida en el cáncer de pulmón

Nuestro organismo está constituido por órganos, y éstos a su vez por un conjunto de células que se dividen para reemplazar a las ya envejecidas o muertas. Este proceso se regula por una serie de mecanismos que indican a la célula cuándo debe comenzar a dividirse o cuándo debe permanecer estable.

Si se alteran estos mecanismos en una célula, se inicia una división incontrolada que con el tiempo dará lugar a un tumor. Cuando estas células adquieren además la capacidad de invadir órganos adyacentes y de proliferar en otras partes del organismo (metástasis), los tumores resultantes se denominan “tumor maligno” o “cáncer”.

El cáncer de pulmón puede crecer de tres maneras:

Crecimiento local: se produce una invasión de la pared pulmonar, y esto puede afectar a distintas estructuras cercanas en función de la localización del tumor en el pulmón (central o periférico, superior o inferior).

Diseminación linfática: el cáncer se propaga a través de la linfa, líquido que recoge los residuos de los tejidos y que vuelve a la sangre a través del sistema linfático.

Diseminación hematógena: ocurre a través de los vasos sanguíneos, preferentemente hacia el hígado, los riñones, el cerebro y los huesos.

La histología es la rama de la anatomía que estudia la estructura microscópica, la composición y la función de los tejidos (agrupaciones de células) y que, por tanto, permite analizar cómo son las células que componen el tumor.

La mayoría de los cánceres de pulmón se diagnostican cuando comienzan a causar síntomas. Sin embargo, aunque los síntomas y el resultado de las pruebas radiológicas pueden indicar la presencia de este tipo de cáncer, el diagnóstico real se confirma al observar las células pulmonares al microscopio.

Para realizar el análisis histológico, las células se suelen obtener a partir de las secreciones pulmonares (flemas o esputo) o por extracción de una pequeña porción de tejido pulmonar (biopsia).

Las muestras recogidas se envían al laboratorio de Anatomía Patológica, donde se examinarán al microscopio para descartar o confirmar la presencia de cáncer y, en caso afirmativo, establecer de qué tipo se trata y su grado de diseminación. La clasificación del cáncer servirá para seleccionar el tratamiento más adecuado: las diferentes categorías permiten identificar tumores que tienen un pronóstico parecido y que serán tratados de manera similar.

La clasificación del cáncer de pulmón en fases o estadios es el proceso mediante el cual se determina hasta dónde se ha extendido. El tratamiento y pronóstico dependerán, en gran medida, del tipo de cáncer y del estadio en el que se encuentre.


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